lunes, 22 de mayo de 2017

FUJIMORISMO VS. FUJIMORISMO

Keiko, Kenji o ninguno de los anteriores

¿A quién le interesaría del fujimorismo que Fujimori no salga en libertad? Sin duda a Keiko. A continuación mi hipótesis del porqué la hija del ex presidente no le convendría tener a su padre fuera de la cárcel.            Carlos Javier León Ugarte 
 Periodista
El salto estrepitoso al centro de las cámaras dado en estas últimas semanas por Kenji, pusieron muy nerviosa a su hermana, y por ende a connotados fujimoristas que son incondicionales a la lideresa de Fuerza Popular, incondicionales aún más que al propio patriarca del fujimorato. De allí que alguna mente siniestra del gobierno (aunque no lo crean si hay), puso en agenda el indulto a Fujimori, con lo cual sin duda, hizo reaccionar a Keiko sobre lo que podría venir.
Para nadie es un secreto que con Fujimori en la calle podría darse dos coyunturas políticas extremas. La primera y muy cándida es que llegue a casa y se ponga a jugar con las nietas, a leer como un abuelo bonachón, recibiendo a sus cientos de seguidores quienes harían largas colas afuera de su casa para verlo en un figura mesiánica que podría tornarse apocalíptica para sus detractores. No haría política pero su “evangelización” se acrecentaría si es que decide abrir las puertas a sus simpatizantes, solo para que, digamos lo conozcan.  
La segunda y poco probable - digo poco probable porque Fujimori no es ni intelectual, ni ideólogo, ni mucho menos un operador político, nunca lo fue y no lo sería hoy a su edad - es que tome el control del movimiento político, empiece a idear acciones políticas hacia la bancada, le ordené a Keiko dejar la palestra al hermano y se configure una suerte de divisionismo dentro del fujimorismo, algo que celebrarían el oficialismo y el anti fujimorismo. Esta facción acaecería en una crisis en el partido naranja. Es poco probable pero no imposible que suceda en el Perú.
Para mí la primera opción es la que se daría, puesto que en caso se concediera un indulto o saliera libre por cualquier motivo, Fujimori estaría restringido de hacer política, con lo que tranquilizaría solo un rato a Keiko, un momento instantáneo. Digo un rato ¿por qué? Pues simple, con Fujimori libre, se caería de inmediato la firme esperanza de la libertad como argumento que tuvo en cada campaña e hizo que los simpatizantes de Fujimori siempre votaran por ella a ojos cerrados, sin medias tintas, pensando en la libertad del patriarca, algo que ya no sería pretexto para continuar apoyando a Keiko en cualquier contienda electoral.
Es decir para los que titubeaban por votar a favor de Keiko y lo hacían solo por Fujimori, con éste fuera de prisión la figura de su hija se desvanecería de inmediato. Fujimori libre por donde se le mire, jamás será una victoria para Keiko, si será un triunfo del fujimorismo pero más no de la lideresa de Fuerza Popular.
Un triunfo pírrico que sería muy bien aprovechado por Kenji quien empieza a simpatizar cada vez más a los fujimoristas, pero principalmente a los que no lo son. Pues la estrategia naranja hacia el 2021 no es solo mantener a los adeptos al fujimorismo, sino que deberá prioritariamente convencer y endosar a los anti fujimoristas, y eso con Keiko es imposible. 
¿Qué pasaría si Fujimori muere en prisión o no sale antes del 2021? Keiko podría fortalecerse para tercamente continuar liderando Fuerza Popular de cara a esas elecciones, aun cuando ya tiene dos contiendas perdidas. De allí que la tesis de que la bancada fujimorista no quiso adherirse al proyecto de Ley que buscaba la libertad de Fujimori propuesta desde el Ejecutivo, porque claudicarían a una promesa que hicieron en campaña, se desmorona en mil pedazos, pues la verdad es única y simple: A Keiko no le conviene. Pero como algo debía hacer ante la presión presentó un habeas corpus que será de lejos improcedente.
La situación es esa. Si el Gobierno fuera más perspicaz y maquiavélico ensayaría una posible libertad para Fujimori, fuera del debate si es popular o no, si es legal o no, si es moral y ético soltar a un reo de esas dimensiones. Pues con Fujimori afuera, a Kuczynski solo le quedaría echarse en un mueble con sus lentes tridimensionales a ver como se desata una guerra civil en el fujimorismo, los divisionismos acarreantes se distraen, se comprimen, se debilitan, pues es la única manera que pueda gobernar hasta el final. Desune y reinarás dice el aforismo.
Al respecto, hay dos frases de Max Weber que encierran y concluyen esta hipótesis. “Neutral es quien ya decidió por el más fuerte” y “Quien hace política pacta con los poderes diabólicos que acechan a todo poder”. Un poco de malicia le caería bien a nuestro presidente, digo, si quiere concluir su mandato o decaer ante la rabia de una mayoría parlamentaria, que nunca le perdonará su sorpresiva derrota electoral.

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