martes, 9 de abril de 2013

EL ALCALDE QUE DESEA EL PUEBLO

       Dialogué espontáneamente con la temperamental alcaldesa del distrito cañetano de Nuevo Imperial,Zulma Marggina Matumay Santos. Fue en circunstancias en que expresábamos nuestras sentidas condolencias a los atribulados familiares de nuestro común amigo Julio Chumpitáz Villalobos.
        Hablamos sobre Gestión Municipal. Ella me dice que es una gestión muy compleja, muchas veces incomprendida. Que desearía que sus Regidores y Funcionarios Municipales corrieran a su ritmo, es decir a cien por hora, convencida de que se puede hacer mucho más.
        Hago un hincapié para decirle que muchas veces la voluntad de servicio no va de la mano con los pensamientos difusos de los más cercanos colaboradores. Por un lado, entendiendo que una sola persona, Alcalde o Alcaldesa simboliza a todo el Gobierno Municipal, no hay lugar para otros protagonistas. Por otro lado, los gobiernos municipales voluntariosos son parte de una obra humana,por tanto, afecta a errores e imperfecciones.
         Bajo estas premisas, las autoridades municipales deben mantener-siempre- los pies bien puestos en tierra. Deben tener la virtud de saber concientizar a todo su entorno edilicio para abrazar un solo Programa de Gobierno. Debe ponerse en marcha un genuino Trabajo de Equipo. Solo así se alcanzarán las metas propuestas.
           En estas épocas, ya no tienen lugar en nuestra sociedad las personas extremadamente beligerantes, intolerantes, autocráticas, bipolares. Solamente superando esas taras humanas se puede alcanzar verdadera labor de equipo. Precisamente ese fue el espíritu de los Legisladores cuando elaboraron la Ley Orgánica de Municipalidades, considerando que deben ser elegidos Alcalde y Regidores para que, en un equilibrio de poderes, legislen y ejecuten las obras y servicios que la población reclama.
          Ojalá que la alcaldesa Zulma Matumay y, otros casos similares, reflexionen profundamente sobre el alto honor y alta responsabilidad que significa ser elegidos libre y democráticamente como autoridades para gobernar un pueblo. El pueblo juzga por resultados, en toda la extensión de la palabra y; lo demuestra en las urnas cuando se reclama una nueva oportunidad.
          En aras de la GOBERNABILIDAD de nuestros pueblos, instamos a todos nuestros gobernantes locales a meditar profundamente sobre el rol que cumplen, sobre la repercusión social de sus gestiones edilicias. Recuerden que una realidad es la que se vive de la puerta del municipio para adentro, donde proliferan ayayeros, adulones y oportunistas que le dicen a la autoridad que es el y/o la mejor gobernante  que ha pasado por su pueblo y; que por tanto, tiene aseguradas todas las reelecciones que se proponga.
           La verdadera medida de aceptación popular se encuentra de la puerta de la municipalidad hacia las calles,allí están los verdaderos evaluadores de la función pública. Es allí donde se gesta una aprobación y/o desaprobación de la gestión edilicia.A todos sin excepción, les deseamos éxitos.
     

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