viernes, 13 de septiembre de 2013

AL PARAÍSO DE CAÑETE ¡NO SE LE TOCA!

Cañete no se toca….       A propósito de la creciente inseguridad ciudadana
ESCRIBE: Víctor Hugo Cárdenas Torres
        Durante el fragor de la fratricida “guerra sucia” entre los sanguinarios extremistas de Sendero Luminoso contra las Fuerzas Armadas del Perú, durante las trágicas décadas de 1,980-1,990 y 2000, la provincia de Cañete también sufrió ,en carne propia, esos estragos, como la cobarde matanza de 8 Policías de la Comisaría del distrito de Nuevo Imperial; de igual manera, alevoso genocidio con Policías de la Comisaría del distrito de Pacaràn; ataques petardistas a locales públicos y privados como, al local de la Policía de Investigaciones de Cañete (PIP), del Banco Agrario, del Banco de la nación, de Cooperación Popular y; de Surmebanc en el distrito de Imperial (hoy farmacia Carmelita).
       Sin embargo, de pronto, terminaron los ataques senderistas en la provincia de Cañete. ¿Qué había sucedido?...según, crónicas policiales del Diario La República, trasuntó que los altos mandos  de Sendero Luminoso y de las Fuerzas Armadas, habrían acordado una tregua en sus enfrentamientos armados, es decir,  no tocar a Cañete, como campo de batalla.
        Y, ¿por qué razón?  Simple y llanamente porque, tanto los altos  mandos senderistas, como los altos mandos militares, cuando se replegaban desde Cuzco y/o Ayacucho, bajaban por Huancavelica, Huancayo y se dirigían hacia la paradisíaca Cuenca Hidrográfica Yauyos-Cañete, para restablecerse de heridas, enfermedades y males psicológicos que padecían como producto de las intensas luchas armadas. Por ello, la decisión de,  Cañete no se toca. 
      En plena época del 2,000, con el proceso de pacificación del país, al ser capturados los cabecillas de Sendero Luminoso como Abimael Guzmán Reynoso, Osmàn Morote etc. y; del MRTA, como Víctor Polay Campos, Martha Huatay, etc. se amenguaron las acciones subversivas. Pero, recrudece la delincuencia común en la provincia de Cañete, como los sangrientos episodios protagonizados por “Django”, “Momòn” y otros tristemente célebres delincuentes peruanos.
       La siguiente etapa violenta se inicia con la entrada en vigencia del Centro Penitenciario de Cantera, jurisdicción del distrito de Nuevo Imperial. Gente allegada a los reclusos se comienzan a afincar en diversos asentamientos humanos de toda la provincia, iniciando una ola de actos delictivos, impulsando con “nuevas técnicas” los robos, asaltos, crímenes, extorsiones, chantajes, violaciones sexuales, tráfico de drogas; hasta llegar a nuestros días en que aparecen los “marcas”, sicarios, mercenarios, sumándose a esa vorágine de violencia, los sangrientos y criminales enfrentamientos entre grupos gangsteriles de construcción civil.
       Se supone, que de todo lo referido, tiene un diagnóstico el alto mando de la Policía Nacional del Perú: Cañete- Yauyos. Obviamente, debe ser el principal insumo en la elaboración del Mapa Delincuencial de Cañete, que debiera permitir la aplicación de sendas estrategias de lucha contra toda lacra que azota a la sociedad cañetana. 
         Sin embargo, aplicando el concepto, acción-resultado: los 200 mil cañetanos podemos decir con toda propiedad que el accionar de la Policía Nacional del Perú-PNP-Cañete, es preocupantemente deficiente. Conocemos de sus limitaciones en efectivos policiales y en materia logística, pero, ello no es óbice para que se haya permitido un incremento  tan peligroso de la delincuencia común. Es decir, no se siente una acción policial dinámica, con mística y frontal contra los enemigos de la sociedad cañetana.
         No somos ajenos a que, lo que sucede en Cañete, es el reflejo de una negligente falta de Política de Estado en materia de Seguridad Ciudadana. Tanto el Presidente de la República, el Ministerio del Interior, los Gobiernos Regionales y  Gobiernos Municipales, se han dedicado a la conformación de organismos inoperantes como Comités de Seguridad Ciudadana, de Defensa Civil, de Lucha Anti-corrupción,Juntas Vecinales,etc.. que se dedican a perder el tiempo en reuniones estériles dizque de “análisis”, “diagnósticos” etc. pero, no se acomete el meollo del problema. Peor aún, no se les dota de presupuestos y/o partidas económicas para que cumplan con los objetivos trazados.
        En síntesis, todos caen en un círculo vicioso. Mucho discurso, mucha cháchara, mucho floro, mucho blablablá, mientras que la delincuencia común le gana las batallas a la Policía Nacional del Perú, que a su vez, mantiene desguarnecidas a nuestras ciudades y ciudadanos. Por tanto, los 200 mil cañetanos demandamos, con todo Derecho: Buenos Resultados en Seguridad Ciudadana.
                 

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