viernes, 23 de septiembre de 2016

EL BRUJO DEL PERIODISMO



EL BRUJO DEL PERIODISMO
Serie: Cuentos Cortos.

Por: VICTOR HUGO CARDENAS TORRES

Una de las más gratas experiencias que nos permite la actividad periodística, es la de relacionarnos con personajes de todo género, de todos los niveles: social, cultural, político y económico.
   Un buen día recibí la inesperada visita de un colega periodista con quien había perdido contacto por más de veinte años. Un día cualquiera despareció misteriosamente del ámbito de la comunicación social nacional, en que habíamos compartido memorables jornadas periodísticas, en medio de la violencia demencial de la subversión con las fuerzas armadas de nuestro país.
   Parado en el umbral de mi puerta estaba un sujeto de larga cabellera blanca que le llegaba a la cintura, con las barbas crecidas que le cubrían su rostro cobrizo. Obviamente, irreconocible. Entre extrañado y a la defensiva le pregunté ¿A quién busca señor, que desea?, el misterioso personaje me llama por mi nombre y me responde con otra pregunta: Mi buen amigo José Miguel, ¿en verdad no me reconoces?, yo soy Juan Carlos Escribano, en retorno al mundo real, en mi primera visita a los amigos de siempre.
    Vinieron emotivos abrazos por tan feliz reencuentro, recordando los viejos tiempos. Esto hay que celebrarlo le dije, pero cuéntame ¿Qué ha sido de tu vida? ¿Dónde has estado en estos años de tu desaparición del círculo periodístico?. Me refirió que un día cualquiera fue a cubrir una misión de prensa al departamento de Huancavelica, para que realice un informe de los verdaderos niveles de miseria que llevó a dicha región a ocupar el primer lugar-a nivel nacional-en materia de extrema pobreza.
    Relató Juan Carlos Escribano, que al llegar a Huancavelica lo invadió un extraño e incontrolable espíritu aventurero que lo llevó a internarse en los lugares más recónditos de los andes huancavelicanos, transportándose en destartalados vehículos, a lomo de bestias y días de camino a pie, en busca de las poblaciones más alejadas,  de las comunidades que aún superviven en condición de no contactados con la civilización.                                                                                                 PERIODISTA A BRUJO
En este duro peregrinaje llegó a una vivienda rústica enclavada entre impresionantes y atemorizadoras montañas, habitada por un extraño personaje que vivía como un auténtico ermitaño, quién se identificó con el nombre de Amadeus a secas, quién lo invitó muy amablemente a que se  aloje en su precario jacal: “Voy a preparar el desayuno, póngase cómodo que ya regreso” le dijo el enigmático anfitrión. Juan Carlos Escribano aprovechó ese espacio de tiempo para dar una vuelta por todo el predio, encontrándose con un cuartucho en cuyo interior había una fila de calaveras humanas que eran veladas por enormes cirios. En otro cuartucho, la sorpresa fue mayor porque se encontró con un verdadero criadero de serpientes, mientras que en otro ambiente, de donde emanaban fuertes y fétidos olores, había pócimas de yerbas silvestres.
   A Escribano no le quedó la menor duda que era inquilino de un brujo de insospechable poder en las ciencias ocultas. De pronto escucha el sonoro llamado de Amadeus, cuya voz parecía retumbar
entre las montañas: ¡Ya, vamos a desayunar! Escribano acudió prestamente, encontrándose con una mesa bien servida con papas y frituras. “en su honor, hoy le he preparado unos exquisitos pejerreyes” anotó el dueño de casa. ¿Pejerreyes en este lugar tan alejado del mar? inquirió el periodista, encontrando como respuesta el silencio del hechicero. Después descubriría que dichos "pejerreyes" eran en realidad serpientes fritas.
    Luego de la degustación de dichos "manjares", Amadeus miró fijo, profundo y sostenidamente al sorprendido periodista, refiriendo: “Cómo ya te has dado cuenta, sí soy  un brujo, descendiente de incontables generaciones de familiares dedicados a esta actividad. Yo esperaba que alguien iba a llegar predestinadamente para que siga mis pasos, toda vez que yo no tengo descendientes. Tú eres el elegido para que sigas con mi tradición, que es reconocida y respetada en la región” sentenció rigurosamente el curtido chamán de las entrañas de los andes.
    Escribano sintió una fuerza interior que lo obligó a aceptar su nuevo destino. A partir de entonces, se dedicó, con marcado esmero, a aprender todos los entuertos de la magia blanca y negra, el don de la adivinación y de todos los conocimientos de la hechicería acumulados por su singular maestro.
    “Tanto ha sido la dedicación a esos menesteres que, me olvidé del mundo civilizado, me olvidé del paso del tiempo, hasta que el maestro Amadeus me encomendó realizar una misión en la ciudad costeña de Pisco. Es frente al Mar de Grau, entre las brisas marinas, donde volví a despertar a la realidad actual y descubir que han pasado 20 años desde que me interné en el recinto de Amadeus. Aquí me tienes mi querido José Miguel, de vuelta al redil" acotó Escribano.
REVELACIONES ENTRE BRINDIS
   Después de semejantes revelaciones, conduje al colega periodista-brujo, al hogar de mi amigo Godofredo Castiglioni, quien tiene en su casa un bar bien surtido con los mejores licores del prodigioso Valle de Cañete, nacionales e importados. Luego de la presentación del caso, nuestro anfitrión llamó a su esposa Amanda, a la que pidió con extrema delicadeza que se contacte con los esposos Javier y Lizbeth para que participen en nuestra espontánea reunión.
    Vinieron los brindis con el insuperable Pisco Mosto Verde “Zapata” y fuentes de picantes de camarones del Río Cañete. De pronto, promediando el mediodía, ingresó raudamente una niñita que se abraza de Lizbeth: ¡Mamá, hoy me he sacado un 20! Me tienes que dar un regalo, dijo con su tierna voz aguda. Mi amigo Escribano mira fijamente la tierna escena, me codea diciéndome que dicha niña no era hija de Lizbeth. Al lado del periodista-brujo se encontraba Amanda quién había escuchado lo que consideró una temeraria revelación: “oiga, Usted debe probar lo que está afirmando” le dijo en tono severo. “Encantado, respondió Escribano, présteme su aro matrimonial”, la anfitriona accedió al pedido. Tomando el anillo lo frotó repetidamente entre sus manos mientras emitía extrañas frases, que los presentes no llegamos a interpretar.
    “Confirmado, dijo el adivino, la niña es hija de una hermana de la señora Lizbeth, la misma que la ha adoptado porque nuestra distinguida dama padece de esterilidad”. Ante tal evidencia, Lizbeth se acercó a Escribano y lo felicitó por su acierto. Animado por la buena actitud de su interlocutora, el adivino le pregunta: ¿me permite hacer otra revelación? , encantada, asintió la madre adoptiva. “Usted es hija de un segundo compromiso matrimonial de su padre”, Lizbeth volvió a asentir y congratularlo.
   Ya en mayor confianza, Escribano se acercó al anfitrión Castiglioni, le tomó la palma de su mano y le dijo: “Usted es el hijo menor de su recordada madre, por tanto, fue el engreído de su familia.  Más allá del gran amor que profesa a su esposa Amanda, Usted la ve simbolizando a su añorada madre, por eso se muestra sumiso a las tomas de decisiones que ella toma en su hogar.No estoy diciendo que sea el clásico “saco largo” sino que en su mente prevalece el amor maternal”. También, Castiglioni se confundió en un fuerte abrazo con el extraño visitante. felicitándolo por su acertada revelación.
PREDICCIÓN QUE SE HIZO REALIDAD
    Y como si no fuera suficiente, tomó la palma de mi mano, a pesar de mis protestas, me reveló: “cuando cumplas 45 años de edad le salvarás la vida a uno de tus hijos”, sólo atiné a decirle que su predicción era producto del exceso de bebidas espirituosas.
    Sin embargo, pasaron los años y, una mañana en que me encontraba atareado de trabajo en mi oficina de San Vicente de Cañete, ingresó raudamente mi esposa Liz, con el rostro demacrado me dice casi implorante: “Tienes que ir urgentemente al Hospital “Rezola” porque en la Sala de Emergencia no quieren atender a nuestro hijo Michael, quién se retuerce de dolor por fuertes cólicos”, a lo que respondí que tenía trabajos urgentes que realizar, encargándole que ella se haga cargo de la situación. Mi atribulada esposa no se movía de la oficina entre sollozos de desesperación. En esos momentos vino a mi mente la predicción del adivino Escribano, salí corriendo desaforadamente hacia el nosocomio donde aún encontré a mi hijo con el rostro pálido por el dolor.
   Como un bólido subí hasta la oficina del Director del “Rezola”, quién era un viejo amigo, al que exigí inmediata atención a mi hijo. En su condición de médico cirujano ordenó que el paciente sea conducido inmediatamente a sala quirúrgica donde le practicó una operación de emergencia. Al culminar salió exhausto del quirófano y me dice:” hermano, lo hemos salvado milagrosamente de una peritonitis, si no subes a mi despacho a exigir que lo atiendan urgentemente, tu hijo hubiese fallecido”.
   Hasta hoy vivo con la disyuntiva, si este último hecho ¿fue realmente producto de la predicción de mi amigo brujo-periodista Juan Carlos Escribano, durante su inesperada visita a Cañete? Creyente o no creyente en  estos misteriosos casos, este es un testimonio de la  vida real.


                                               brujo : ilustración de fondo con casa de calabaza y búho real Vectores                

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