sábado, 10 de septiembre de 2016

UNA GALLETITA PARA "LAGARTÍJÍN"

Una galletita para"Lagartíjín"

Serie: Cuentos Cortos.

Por: Víctor Hugo Cárdenas Torres

En mi debut como colono de La Villa Deportiva y Ecológica de Cañete, que se levanta sobre los ardientes arenales de El Desierto de Nuevo Imperial, construí una rústica caseta de madera para protegerme de los calcinantes rayos solares que caen sobre la zona.
  Cada mañana llegaba a mi caseta con mi mochila cargada con un bidón de refrescante limonada, paquetes de galletas y mi infaltable radio receptor para mantenerme en contacto con el mundo exterior.
    Un buen día, en mi terca tarea de convertir mi casa huerta en un oasis del desierto nuevo imperialino, ingresé sudoroso a mi caseta en busca de mi limonada para calmar la sed. De pronto, llamó mi atención un persistente ruido, al dirigir la mirada al lugar de donde procedía, vi entre sorprendido y medio asustado que se trataba de un sobre vacio de galleta que giraba lentamente por el centro de la caseta. 
    Me tomé la cabeza con cierta preocupación, pensando que estaba sufriendo los efectos del clásico "espejismo de los desiertos". Mi sorpresa aumentó al ver aparecer del interior del sobre de galleta a un lagartijo pequeñito que lejos de huir por la presencia humana, se acercó hacia mí y se recostó sobre mis pesadas botas de minero que llevaba puestas.
     No dejaba de mirarme con evidente ternura, por lo que solo atiné a ofrecerle fragmentos de galleta que los comió con satisfacción.
     Así nació una singular amistad con tan inesperado inquilino. Lo tomé en mis manos y le dije repetidamente: Tú te llamas "Lagartijín", hasta que al caer la tarde salió por un resquicio de la caseta, seguramente para reencontrarse con su familia.
     Se hizo costumbre que día a día, antes de empezar con mi tarea de labrador, alimentaba a "Lagartíjín" con fragmentos de galleta, acompañándome a tomar desayuno.

      Luego salía a dar mantenimiento a mis plantaciones. De cuando en cuando veía con satisfacción como "Lagartíjín" subía y bajaba de mis árboles de Ficus, Ciruelos, Pacaes, Tunas y Uvas. Se hizo un amigo inseparable en tan calcinante ambiente.
     Como toda historia tiene su final, por motivos de salud, me alejé por un prolongado tiempo de mi casa huerta, cortándose involuntariamente el diario encuentro con mi travieso amiguito "Lagartíjín", quién seguramente seguirá merodeando el lugar en espera de mi pronto retorno.


                                                         Resultado de imagen para graficos de lagartos pequeños
Texto Original con dedicatoria exclusiva para mi querida nietecita
Milagros de los Ángeles Flores Cárdenas.



    

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